Monday, November 18, 2013

Soneto de amor XXII (22) Dos Versiones


 1.

No veré mi vejez en el espejo
Mientras en ti la juventud perdure,
Mas si veo en ti los surcos de los años
Sabré que pronto expiaré mis días.
Pues toda la belleza que te encubre
No es más que el ropaje de mi pecho,
Que en ti cual el tuyo en mí palpita:
¿Cómo ser más viejo que tú mismo?
Por lo tanto, amor, cuida de ti.
Como yo lo hago conmigo por tu causa,
Protegiendo solícito tu pecho
Cual la tierna nodriza cuida al niño.
    Si mi pecho muriera no presumas,
   Pues el tuyo me diste y lo retengo.
 
2.
No creeré en mi vejez, ante el espejo,
mientras la juventud tu edad comparta;
sólo cuando los surcos te señalen
pensaré que la muerte se aproxima.
Si toda la hermosura que te cubre
es el ropaje de mi corazón,
que vive en ti, como en mí vive el tuyo,
¿cómo puedo ser yo mayor que tú?
Por eso, amor, contigo sé prudente,
como soy yo por ti, no por mi mismo;
tu corazón tendré con el cuidado
de la nodriza que al pequeño ampara.
    No te ufanes del tuyo, si me hieres,
    pues me lo diste para no volverlo.

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