Wednesday, November 27, 2013

Soneto de amor LXIX

Ninguna de tus partes a la vista
requiere que el ingenio la componga,
ni hay lengua -voz del alma- que desdiga
tus dones, ni rival que lo desoiga.
Mas siendo que destacas en lo externo,
las lenguas que pregonan tus encantos
enturbian de inmediato sus acentos
al ver donde no alcanza el ojo humano.
Y así pretenden sopesar tu mente
midiendo su belleza por tus actos;
y si antes te admiraron, ahora infieren
que tu preciosa flor hiede a hierbajos.
¿Por qué no va tu aspecto con tu olor?
Te has vuelto público, ésa es la razón.

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