Wednesday, November 27, 2013

Soneto de amor LXVIII

Su cara es, pues, el mapa de esos tiempos
en que lo bello, igual que ahora las flores,
vivía hasta morir, sin que aderezos
bastardos empolvasen las facciones;
de cuando no esquilaban las guedejas
de aquellos que dormían para siempre
por darles otra vida en otra testa,
y a nadie hacía más bello un vello inerte.
Como en las horas sacras del pasado,
en él todo es verdad, sin falsedades:
no hará de un verde ajeno su verano
ni ha de robar vestidos para aviarse.
Natura, así, cual mapa lo atesora:
donde hay belleza pura, huelgan modas.

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