Wednesday, November 27, 2013

Soneto de amor LXIV

A ver que el Tiempo y su vil mano borran
la augusta pompa de las viejas ruinas,
la torre más altiva se desploma
y el bronce eterno es siervo de la ira;
que el mar en su avidez gana terreno
al reino de la costa y, a su vez,
la tierra firme extiende al mar su reino
de modo que, al ganar, vuelve a perder;
al ver que se intercambian los estados
o que el estado se hunde sin razón,
he de esperar que el Tiempo y su vil mano
vendrán a despojarme de mi amor.
Saberlo ya es morir y sólo queda
llorar por conservar lo que se pierda.

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