Saturday, November 23, 2013

Soneto de amor XXVIII

¿Por qué igualarte a un día de verano   
si tú eres más hermoso y apacible?  
El viento azota los capullos mayos
 y el término estival no tarda en irse;  
si a veces arde el óculo solar,  
más veces su dorada faz se nubla  
y es norma que, por obra natural  
o del azar, lo bello al fin sucumba.  
Mas no se nublará su estío eterno  
ni perderá la gracia que posee,   
ni te tendrá la muerte por trofeo
si eternas son las líneas donde creces:  
Habiendo quien respire y pueda ver,  
todo esto sigue vivo y tú también.

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