Monday, November 25, 2013

Soneto de amor LII


Yo vengo a ser el rico cuya llave
bendita abre el cerrojo del tesoro,
mas no entra a revisarlo a cada instante
pues el placer casual no es menos corto.
Por eso los festejos se reparten
en lo que va de un año, como piedras
preciosas cuanto más ocasionales
igual que en un collar cuentan las gemas.
Así, también, el tiempo que te guarda
como en un guadarropas y te esconde,
desplegará su joya encadenada
apenas en benditas ocasiones.
Bendito tú, que trinfa quien te tuvo
y espera su ocasión el que no pudo.

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