Saturday, November 23, 2013

Soneto de amor XXIX



Oh Tiempo, róele al león las zarpas
y hazle a la tierra devorar su prole,
que al tigre se le pudra la quijada
y el fénix arda envuelto en sus humores.
Altera las cosechas a tu antojo
y apura, Tiempo raudo, como ansíes
la miel del ancho mundo y sus despojos,
mas no cometas el infame crimen
de hollar la frente que amo con tus horas
o rubricarla con tu antigua pluma.
Libera de tu estigma a su persona,
pues ha de ser dechado de hermosura.
Aunque hagas lo que quieras, viejo Tiempo,
mi amor vivirá joven en mis versos.

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