Monday, November 25, 2013

Soneto de amor XLV

Los otros dos están -aire ligero
y fuego purgador- siempre contigo,
pues son mi pensamiento y mi deseo,
que vienen y se van como han venido.
Cuando estos dos, más ágiles, se van,
en cálida embajada, tras de ti,
mi vida, reducida a un solo par,
se hunde, desolada, en el nadir;
mas vuelve a componerse y sumar cuatro
ni bien los dos intrépidos regresan,
con óptimas noticias, de tu lado:
rebosas de salud, según me cuentan;
lo cual me alegra un rato pero luego
vuelvo a mandártelos y me entristezco.

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