Sunday, November 24, 2013

Soneto de amor XXXVI

Déjame confesar que somos dos 
aunque es indivisible el amor nuestro, 
así las manchas que conmigo quedan 
he de llevar yo solo sin tu ayuda. 
No hay más que un sentimiento en nuestro amor 
si bien un hado adverso nos separa, 
que si el objeto del amor no altera, 
dulces horas le roba a su delicia. 
No podré desde hoy reconocerte 
para que así mis faltas no te humillen, 
ni podrá tu bondad honrarme en público 
sin despojar la honra de tu nombre. 
Mas no lo hagas, pues te quiero tanto 
que si es mío tu amor, mía es tu fama.

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