Monday, November 25, 2013

Soneto de amor LVII

¿Qué hacer, si soy tu esclavo, que no sea
cumplir con tu deseo a todas horas?
Mi tiempo no es precioso ni me queda
más dicha que servir lo que dispongas.
Pendiente del reloj por ti, monarca,
ni le reprocho al tiempo que sea eterno
ni pienso ene que la ausencia será amarga
el día que despidas a tu siervo,
ni dejo que mis celos se hagan cargo
de dónde estás y en cuál de tus asuntos.
No pienso, triste esclavo, en nada salvo
que, donde estés, harás feliz a muchos.
Qué ingenuo es el amor, que no se ofende
aunque hagas lo que quieras cuando quieres.

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