Tuesday, November 19, 2013

Soneto de amor XVIII (28) Dos Versiones

1.
¿A un día de verano compararte?
Más hermosura y suavidad posees.
Tiembla el brote de mayo bajo el viento
y el estío no dura casi nada.
A veces demasiado brilla el ojo solar
y otras su tez de oro se apaga;
toda belleza alguna vez declina,
ajada por la suerte o por el tiempo.
Pero eterno será el verano tuyo.
No perderás la gracia, ni la Muerte
se jactará de ensombrecer tus pasos
cuando crezcas en versos inmortales.
    Vivirás mientras alguien vea y sienta
    y esto pueda vivir y te dé vida.

2. 
¿Cómo puedo, privado del reposo,
Sentir alegría a mi regreso?
La noche no mitiga el mal del día,
Se hostigan mutuamente y con fiereza,
Y ambos, que son tan enemigos,
Sellan un pacto para torturarme,
Agobiando con quejas y fatigas
Las jornadas del viaje que me aleja.
Halago al día diciendo cuánto brillas
Y cómo lo iluminas si se nubla;
A la noche atezada le recuerdo
Que la argentas si no arden las estrellas,
   Pero el día es más largo cada día,
   Y la noche más torva cada noche.

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