Sunday, November 10, 2013

Soneto de amor VIII (8)

¿Porqué la música, Querida, te entristece?
El dulce y el dulzor, lo alegre y la alegría,
El uno al otro, profesan mutua simpatía;
Tú, en cambio, amas lo que pesar te ofrece.
Si al concierto del sonido, tu oído no agradece,
A ti, él te encarece, no rechaces su armonía;
Mira bien que el matrimonio entre las cuerdas crece
Y el orden de los tonos concuerda en sinfonía.
Cantan padre, madre e hijo en bello coro,
Las notas semejando venturosa conjunción.
Sin hablar, la música, con dulce voz de oro,
Te amonesta misteriosa y cadenciosa,
   Revelándote una cosa prodigiosa:
   “¡Si quisieres ser feliz, busca la unión!”

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