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Sunday, October 25, 2015

Soneto de amor CXXXIX (139)

No me pidas que justifique el daño 
Que infligen tus perfidias a mi alma; 
Hiérame tu lengua, no tus ojos, 
A la fuerza recurre, no a tus artes. 
Di que amas a otro, más aparta 
Los ojos cuando estés en mi presencia; 
No es preciso herirme con astucias 
Si basta tu poder para aplastarme. 
Así te excusaré: mi amada sabe 
Que sus bellas miradas son hostiles 
Y desvía de mí a mis enemigos 
Para ponerme a salvo del estrago; 
   Mas no lo hagas; ya que estoy muriendo
   Que tus ojos acorten mi agonía. 

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