Monday, October 26, 2015

Soneto de amor CLIV (154)


El dios pequeño, habiéndose dormido, 
Al costado dejó su tea ardiente.
 Acercáronse ninfas sigilosas: 
De las castas doncellas la más rubia 
A la mano del dios quitó la llama 
Que legiones de almas ha inflamado, 
Y quien es general de las pasiones 
Desarmado quedó por mano virgen. 
La tea fue empapada en fresca fuente 
Que ardió de amor con un calor perpetuo, 
Convirtiéndose en baño saludable 
Para hombres dolidos. Afán van: 
   Fui allí en busca de cura y hallé sólo
   Hirvientes aguas que el amor no enfrían. 

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