Monday, October 26, 2015

Soneto de amor CXLV (145)

Los labios que amor mismo fabricara 
Diciéndome "Te odio" han injuriado 
A quien por serles fiel languidecía. 
Mas vio ella mi estado doloroso 
Y piedad, en su pecho despertando, 
Reconvino a esa lengua que tan dulce 
Era siempre en sus juicios ordinarios. 
Enseñóle, pues, nuevo saludo, 
Y trocado así por el "Te odio" 
Llegó éste cual rosáceo día 
Tras la noche que como un demonio 
Despeñada es del cielo a los infiernos. 
   Desechó con odio ese "Te odio" 
   Y me salvó, diciéndome "Es a otro". 

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