Sunday, October 25, 2015

Soneto de amor CXXX (130)

Los ojos de mi amada no son soles, 
El coral es más rojo que sus labios, 
No tiene pechos níveos, mas morenos, 
Y pelo renegrido, no hebras de oro; 
He visto rosas rojas, rosas blancas, 
Mas no vi rosa alguna en sus mejillas, 
Y hay aromas que son más deleitables 
Que el aliento que exhala mi señora. 
Me encanta oirla hablar, mas a mi juicio 
La música es más grata a los oídos. 
Jamás he visto diosas os lo juro, 
Pues ella al caminar pisa la tierra. 
Pero es beldad tan rara cual las otras 
Con símiles falaces exaltadas. 

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