Friday, February 27, 2015

Soneto de amor CXX (120)

Tu vieja crueldad ahora me aplaca, 
Y por ese dolor que sufrí entonces 
De mi delito debo arrepentirme, 
Pues no soy de bronce o duro acero, 
Y si mi acto cruel te ha lastimado 
Como el tuyo a mí, te di un infierno 
Y, déspota, no me he detenido 
A recordar mis propios padeceres. 
La noche de pesar debió evocarme 
Cuánto muerde el dolor cuando es severo, 
Y pronto, igual que tú, te habría llevado 
El bálsamo que sana un pecho herido. 
Mas tu crimen ahora es mi fianza, 
Mutuamente debemos indultarnos. 

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