Wednesday, February 25, 2015

Soneto de amor CIII (103)

Qué pobreza mi musa ha demostrado 
En un campo a la gloria tan propicio 
Si el asunto al desnudo es más valioso 
Que al lado de añadidas alabanzas. 
¡No me culpes a mí si más no escribo! 
Acércate al espejo, allí hay un rostro 
Que supera mis torpes invenciones 
Y quitándoles brillo me avergüenza. 
¿Para qué incurrir en fealdades 
Por querer enmendar lo irreprochable? 
Mis versos no tienen más designio 
Que pregonar tus gracias y tus dones 
Y mucho, mucho más que en mis palabras 
Verás en el espejo, si en él miras. 

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